COLOQUIO REGIONAL

BALANCE DE LA DECLARACIÓN DE CARTAGENA Y APORTES PARA LA CRES 2018

Declarado Actividad Preparatoria de la CRES 2018 por el Comité Ejecutivo de la Conferencia

9 y 10 de noviembre 2017, Buenos Aires 

Universidad Nacional de las Artes (UNA)

Museo de la Cárcova, Av. España 1701 (Costanera Sur)

RESÚMENES DE PONENCIAS

Eje 6: A 100 años de la Reforma Universitaria

 

“La Reforma en la FAUD”. Reflexiones camino al centenario de la Reforma Universitaria

 

DI Natalia Wortman (Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, Universidad Nacional de San Juan)

nataliasofiawortman@gmail.com

Arq. Iván Martínez (Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, Universidad Nacional de San Juan)

Arq. Augusto Núñez (Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, Universidad Nacional de San Juan)

Sergio Rodríguez (Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, Universidad Nacional de San Juan)

 

Como parte del proyecto institucional “Construyendo conciencia histórica de la Universidad para nuevos horizontes de sentido” de la Universidad Nacional de San Juan, en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño nos hemos propuesto desarrollar diversas acciones, en función de la conmemoración del centenario de la Reforma Universitaria. La ocasión no sólo es propicia para recordar, analizar y revisar aquel trascendente y transformador movimiento político, social y pedagógico; sino que también invita a actualizar la reflexión y a proponer nuevas consignas y desafíos para Nuestra Educación Pública nacional y latinoamericana.

La propuesta de la UNSJ procura articular la investigación, la creación y la extensión, con un sentido general de visibilización del centenario de la Reforma que habilite su reconocimiento social, así como la actualización de los debates, disputas, consignas y principios. Nuestra Facultad (Nuestra FAUD) -en la cual se dictan las carreras Arquitectura y Urbanismo, Diseño Industrial y Diseño Gráfico-; hace hincapié en el eje de la creación, cuyo propósito gravita en torno a pensar nuevas estéticas que visibilicen y sensibilicen acerca de la experiencia universitaria.

En julio de 2017 comenzó la primera instancia orientada a la sensibilización de la comunidad universitaria. Se diseñaron varias piezas (en múltiples formatos), en las cuales se sintetizaron los principales acontecimientos de La Reforma del 18, y se planteó la necesidad de continuar y profundizar aquellas reflexiones. Se pretendió instalar la temática, “viralizarla” en las aulas, en reuniones, pasillos, paredes, redes sociales… El camino se viene ampliando y profundizando a través de distintas experiencias y actividades: convocatoria al diseño de afiches, videoinstalaciones, participación en congresos / jornadas, entre otras.

El presente trabajo comparte lo realizado desde la FAUD en relación al centenario de La Reforma y en base a ello se habilita a repensar los emblemas reformistas en los términos contemporáneos y con proyección futura. Es necesario comprender que las diversas transformaciones históricas y los desafíos más urgentes, exigen nuevos debates y nuevas luchas. Como Facultad y como Universidad, hoy nos toca involucrarnos, e involucrar a toda la comunidad, en enormes tareas y nuevas construcciones colectivas.

 

 

La función de la universidad en el Siglo XXI

 

Mgter. Iris Carrillo (Universidad Juan Agustín Maza, Argentina)

icarrillo@umaza.edu.ar

Dra. Susana Gallar (Universidad Juan Agustín Maza, Argentina)

sgallar@umaza.edu.ar

 

La evolución que han tenido estas instituciones que conocemos como Universidades ha incidido directamente en la función que se pretende ellas desarrollen. Además, ha dependido del modelo político y cultural de la comunidad en la cual se inserta. Es por ello que estas organizaciones no tienen los mismos fines y no conciben de manera uniforme sus funciones.

Según el lugar de asentamiento fue concebida su función: el pragmatismo sajón llevó a colocar el acento en la formación profesional, en cambio la impronta americana de origen latino concibió una formación humanista como la necesaria para los dirigentes a egresar de las universidades.

No emitimos un juicio de valor negativo respecto de la profesionalización que ofrecen las universidades. Por el contrario, entendemos que la capacitación para el mundo laboral dignifica y que hay una retroalimentación entre la esfera laboral y el ámbito educativo.

El Manifiesto de 1918 dio lugar a la reforma universitaria que se llevó a cabo en varios países de América Latina. Fue, en realidad, el punto de partida para la redefinición de su estilo y su rol.

La universidad argentina no ha encontrado una fortaleza en la actividad investigativa, sin embargo, destacamos que sí ha puesto el acento en el profesionalismo y el cientificismo descuidando, desde lo curricular, la formación del “deber ser” y del “deber hacer” y, desde las prácticas profesionales, la función social que debe cumplir todo profesional egresado de una Universidad.

Augusto Pérez Lindo, comprometido con los procesos de evaluación universitaria y con cursos de especialización en docencia en el nivel superior, afirma: “Reivindicamos la vocación social de una institución universitaria y lo hacemos desde sus funciones específicas: la promoción y el acompañamiento del aprendizaje, la investigación y la construcción de conocimientos, el servicio y la transferencia” (Pérez Lindo, 1997, p. 207).

Es decir, una institución de nivel superior debe propiciar no solo conocimientos específicos en una ciencia, sino que debe incorporar el desarrollo de valores.

Actualmente, en estados democráticos como los que rigen en Argentina y en la mayoría de los países de este continente es legítimo preguntarse cuál es la función de la universidad en el siglo XXI. ¿Debe preparar para la vida laboral o para la social?, ¿debe dedicarse a producir conocimiento científico o a formar seres humanos? ¿O será ambas cosas?

Creemos que estas instituciones deben ofrecer una formación integral al estudiante para que, cuando egrese, sea un profesional idóneo en su actividad laboral, pero con arraigados valores humanos y sociales.

¿Qué se debe enseñar? Esta nueva inquietud y necesidad exige un replanteo del sistema educativo de nivel superior.

 

 

La Reforma Universitaria de 1918 en la actualidad de sus legados, un debate necesario

 

Sofía Tezza (Universidad Nacional de Lanús)

sofitezza@gmail.com

sofitezza@yahoo.com.ar

 

Durante los casi cien años posteriores a la reforma, sus legados se instalaron en nuestro sistema universitario y sentaron bases sólidas que constituyen gran parte de nuestra idiosincrasia.

Si bien muchos de sus valores forman parte de nuestra actualidad universitaria, los problemas que nos asechan no son los mismos. La figura de la autonomía universitaria, pilar indiscutible en los ambientes académicos, presenta diversas facetas que pueden ser problematizadas desde diferentes perspectivas.

Otro de los legados de mayor trascendencia fue la incorporación en 1918 de estudiantes y graduados como parte de los gobiernos universitarios. De esta manera tuvo lugar la primera gran experiencia de representaciones democráticas al interior de las universidades. De la mano de la idea de ese acontecimiento nació en nuestro país la docencia libre, la elección de docentes mediante concursos y la renovación de métodos y contenidos de enseñanza, los cuales forman parte de la tradición intramuros de la vida de las casas de altos estudios.

Sin embargo, hubo dos legados de la reforma que no fueron asumidos con la misma importancia, tal vez porque no tuvieron el mismo ímpetu en su enunciación por parte de los reformistas, tal vez porque la comunidad universitaria no estaba prepara para tan altos desafíos. El punto es que tanto la gratuidad universitaria, tal vez como primer eslabón de lo que hoy consideramos democratización universitaria - en su sentido más amplio, como igualdad de oportunidades para todos – así como la función social de la universidad no tuvieron visibilidad suficiente para replantear las anquilosadas estructuras universitarias. Por lo tanto, no llegaron a formar parte de la identidad universitaria con la misma solidez que los otros conceptos analizados.

La misión social de la universidad, también denominada como compromiso social, función social, servicio a la comunidad, cooperación o su nombre más frecuente: extensión, se consolidó a través de los años como una actividad más de las tres funciones clásicas de las universidades junto con docencia e investigación, pero a simple vista no parecería tener la misma importancia.

No es casual, es el resultado de una concepción conservadora del modelo universitario que construimos. El vínculo con la sociedad es un plus, como su misma palabra lo dice, es una extensión de la universidad, un acercamiento con la sociedad, pero que no forma parte del nucleo duro de las universidades, pocas universidades solicitan que docentes o estudiantes cumplan tareas obligatorias en ese aspecto.

Posiblemente una de las causas de este problema es la posición que cree ocupar la universidad en nuestra sociedad. Un lugar de privilegio, poseedora de conocimientos superiores, que nada tiene que aprender de la sociedad.

 

 

 

A un siglo de la reforma universitaria: crisis y cuestionamiento de una cultura experimental en la periferia

 

Pablo Souza (EH – Universidad Nacional de San Martín / Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional del Centro)

pabloandressouza@gmail.com  

Diego Hurtado (EH – Universidad Nacional de San Martín / CONICET)

dhurtado2003@yahoo.com.ar

 

Uno de los principales problemas en los estudios clásicos sobre la reforma universitaria de 1918 es que muestran a los estudiantes interpelando el equilibrio de poder en las principales universidades argentinas, y no así el estado de la vida experimental, que en el mejor de los casos fue un dato anecdótico. A las miradas clásicas les llamó la atención el papel de los estudiantes como promotores de los cambios que hoy día vivimos como derechos básicos de la vida universitaria. La dinámica de los procesos históricos habría seguido una trayectoria que partió primero desde la Universidad de Córdoba durante los meses de marzo a junio de 1918. Luego desde mediados de este mes hasta fines de ese año, las otras universidades existentes en el país –la Universidad de Buenos Aires, la Universidad de la Plata, y las Universidades Provinciales de Tucumán y el Litoral– presenciaron el florecimiento de diversas movilizaciones y manifestaciones estudiantiles solidarias a la cordobesa, aunque con distintos grados de intensidad. Manifestaciones que reclamaron por la participación en el cogobierno de las universidades, cuestionando el marco jurídico en que se desarrolló la vida de las facultades y sus academias docentes, a saber la ley Avellaneda sancionada en 1885.

Sin embargo, en forma paralela a la atención prestada sobre esta imponente movilización política se omitió la no menos importante tradición de crítica experimental que los estudiantes locales –en especial los de las facultades de medicina– tuvieron para la ciencia de fines de siglo XIX, y principios de siglo XX. Bien sea por desconocimiento o desinterés, el papel de los estudiantes y sus organizaciones gremiales en la crítica al estado de la vida experimental local, quedó opacado ante el brillo de lo que Fernand Braudel denominó –hablando de las diferentes temporalidades históricas– la “espuma de los hechos sociales”. Inevitablemente fascinados con las huelgas estudiantiles, las movilizaciones callejeras y los motines organizados por las federaciones estudiantiles, la prensa local de la época se dejó hipnotizar por una embriagadora ola de comentarios morales adversos sobre esas acciones y sus protagonistas. Por el contrario, las historias de la reforma escritas desde los años 1920 cambiaron el sentido moral de los comentarios adversos sobre las acciones de los estudiantes; sin embargo coincidieron en señalar la naturaleza política de esas acciones, ahora vistas como buenas y virtuosas. Vale decir que tanto para la prensa gráfica de la época, como para sus tempranos historiadores quedó en un segundo plano el potente contenido de crítica experimental a las estructuras universitarias que brotó del conjunto del proceso reformista.    

En tal sentido el presente trabajo se propone rescatar esa tradición de cultura experimental que movilizó y luego afloró durante los conflictivos meses que van de marzo a octubre de 1918, en especial asociada a la presencia de las federaciones universitarias –FUC, FUA y FUBA– que representaron al claustro alumno de las principales universidades en conflicto. Esa cultura experimental posee antecedentes directos en las distintas versiones de los movimientos reformistas existentes en la UBA desde inicios de los años 1870, que plantearon en forma temprana una crítica al estado de las instituciones científicas locales, empezando por el funcionamiento de las universidades. La crítica de estos tempranos movimientos reformistas –aún presente con fuerza en 1918– se hizo eco de la necesidad de mejorar la sintonía del proceso de coevolución institucional existente entre las instituciones estatales y sus pares científicas, acorde a lo que sucedía en otros países que habían atravesado por lo que James McClellan III y Roger Hann denominaron “revolución organizacional” de las instituciones científicas, en especial en las universidades prusianas, ámbito dilecto de inspiración para los estudiantes reformistas locales. La historia social de la ciencia, la tecnología y la medicina nos ofrece así una agenda de trabajo que permite reubicar la escena reformista en el cuadro de la historia de las ciencias locales, al tiempo que nos permite revisitar las líneas maestras de ese cuadro durante las siete décadas que van desde la caída de Rosas al inicio del proceso reformista, apreciando con nitidez los trazos a la vez pujantes y semiperiféricos del régimen de producción de saberes locales, debatido intensamente en cada uno de las protestas estudiantiles.

 

 

Reforma de 1918, aportes para pensar la extensión universitaria en la actualidad

 

Lidia Mercedes Rodríguez (Universidad de Buenos Aires)

lidiamero@filo.uba.ar

 

El trabajo se focaliza en el análisis de una selección de debates y prácticas en el campo de la “Extensión universitaria”, producidas en el marco del proceso de Reforma de 1918, y hasta los primeros años de la década de 1920. El abordaje histórico se realiza con una preocupación de constructiva, en términos de aportar conocimientos que permitan des naturalizar las situaciones del presente. En esa línea, se reflexiona finalmente, a partir de los aportes del proceso del Movimiento Estudiantil iniciado en Córdoba, sobre algunos aspectos de experiencias de extensión que el equipo viene desarrollando en el presente. Desde el punto de vista conceptual, se concibe la extensión como campo problemático complejo, donde se articulan una diversidad de cuestiones tales como la jerarquía de los saberes, y los sujetos pedagógicos que se constituyen en ese vínculo, y se analiza el proceso de consolidación creciente de la extensión universitaria, impulsada especialmente por el Movimiento Estudiantil. Se también analizan experiencias y discursos previos a ese acontecimiento, cuyos orígenes llegan a principios del siglo XIX, y que tienen un importante desarrollo durante las primeras décadas del XX. La Reforma del 18 no inicia, sino que reconfigura esa tradición extensionista, en particular la articula de modo más directo con la lógica política del Movimiento Estudiantil. Emerge un nuevo sujeto pedagógico universitario, que incorpora en la tradición extensionista, de un modo novedoso, las ideas de la “transformación social”, o la “cuestión social”, y se posiciona como el principal sujeto educador. Combinado con elementos espiritualistas, se mantiene sin embargo la confianza en la ciencia como lugar de producción de verdad, y la lógica de la divulgación y difusión como el mecanismo de democratización de la institución universitaria. Esta nueva relación entre conocimiento, educador y educando – los tres componentes del vínculo educativo - conforma una matriz que no ha sufrido transformaciones sustantivas en el presente. Por otra parte, puede suceder que la democratización de la relación entre Universidad y sociedad quede localizada en la lógica del extensionismo, abandonando los planos de discusión respecto a cómo avanzar en relaciones de igualdad en el campo de la investigación y la docencia; la democratización de la institución universitaria en términos de una igualdad radical no se resuelve por la creación de un espacio específico donde quede localizada la relación con un “afuera”. Por el contrario, la tarea democratizadora requiere una constante reconfiguración de las lógicas de producción del conocimiento y de enseñanza. En ese sentido, la curricularización de la extensión universitaria, que reconoce la jerarquía del área del extensionismo, contribuye a abrir ese campo de discusión en tanto produce debates y reconfiguraciones en el campo de la docencia y la investigación.

 

 

100 años de discurso latinoamericanista

 

Natalia Peluso (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires / Universidad Nacional de General Sarmiento)

nataliapeluso@gmail.com

 

A punto de cumplirse el aniversario número cien de la reforma universitaria, es difícil encontrar algo novedoso para decir sobre este movimiento qué, tan acertadamente, Adriana Puiggrós caracterizó como el primer discurso pedagógico latinoamericano, “nuestra caracterización del movimiento reformista se basa pues, en la multideterminación de su discurso por parte de sujetos sociales y fragmentos de discursos político ideológico diversos, los que, al coincidir en las interpelaciones antimperialistas, modernizantes y democráticas, produjeron un discurso enfrentado al discurso liberal oligárquicos, y especializado en prácticas y sentidos pedagógicos”

El presente trabajo realiza un análisis sobre la producción de los discursos (en su amplio sentido de la palabra) latinoamericanistas durante la reforma universitaria y en la historia reciente, a fin de establecer las continuidades y rupturas en los sentidos que se le han dado a la cuestión latinoamericana en el ámbito universitario. Por un lado, para analizar el movimiento universitario como un movimiento antimperialista, y por el otro, para tratar de comprender las lógicas en que los discursos latinoamericanistas irrumpieron a principios del siglo XX desde la Universidad a la sociedad y como, a principios del siglo XXI, el posicionamiento latinoamericanista es observado desde los estados, la política y los espacios de encuentro supra-universitarios hacia las instituciones universitarias. En este sentido, se analiza en detalle el posicionamiento de la Confederación Regional de Educación Superior y su pronunciamiento de 2008, para pensar una prospectiva que nos permita construir una nueva mirada sobre el rol de las universidades en América Latina de cara a la CRES 2018.

 

 

Evaluando la evaluación desde los principios de la Reforma del 18. El caso de la Universidad Nacional de San Luis

 

Dra. Jaquelina Noriega (Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de San Luis)

jaquinoriega@yahoo.com.ar

jenoriega@unsl.edu.ar

Dr. Carlos Mazzola (Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de San Luis)

 

La reforma de 1918 constituyo un modelo político-académico que, a pronto de conmemorar el centenario, aún hoy sigue vigente. Analizar los procesos de evaluación institucional, como nos proponemos desde el modelo reformista, supone un ejercicio de interpretación inevitable. ¿En qué medida la evaluación institución se preocupa por la autonomía, la participación estudiantil, el co-gobierno, la extensión universitaria, la periodicidad y libertad de cátedra? Estos, son algunos interrogantes que nos formulamos. Observaremos los parámetros que la CONEAU utiliza para evaluar, no en abstracto, sino a partir de un caso particular ya que nos centramos en el informe de la última evaluación institucional de la Universidad Nacional de San Luis. ¿Qué dice, qué omite, qué se prioriza? ¿Qué valores de la reforma siguen vigente, según la evaluación y cuáles se han olvidados? ¿Qué tanto la UNSL ha encarnado el modelo reformista o se ha distanciado? Etas preguntas completan las preguntas que intentaremos responder.

 

El factor social de la Reforma del 18. Surgimiento de la Radio de la Universidad de La Plata. Un medio con fin reformista

 

Daniela Alejandra Moran (Universidad Nacional de General Sarmiento)

adani.moran@gmail.com

adani.moran@gmail.com

 

Se busca abordar el aspecto de dos inicios que se dan en simultáneo: la nueva organización de la universidad basada en el espíritu reformista de 1918 y el surgimiento de la radio en la argentina en 1920. El primer impulso se toma del segundo en la utilidad de esta herramienta comunicacional que da origen a la experiencia de la Radio de la Universidad de La Plata fundada en 1924. Esta experiencia queda como un hito en la historia convirtiéndose en la primera radio universitaria del mundo, y el primer medio público de Argentina y Latinoamérica. La radio nace con bases en intereses privados, con fines comerciales y de concentración en el país. Contraria a esta mirada, la experiencia de Radio Universidad se instala como alternativa al sistema impuesto, retomando el espíritu social de la reforma, va a buscar garantizar el derecho y acceso al conocimiento en la sociedad. La radio universitaria surge dentro de varias iniciativas de democratización externa propias del extensionismo que se inaugura con la reforma. Se convierte una herramienta clave en el desafío de generar intercambios concretos de la universidad con su comunidad.

 

 

 

(Re) pensar la Reforma Universitaria de Córdoba: la universidad de la “democracia” y el principio de autonomía

 

Susana Jorgelina Lázzaro Jam (Programa Internacional sobre Dependencia Académica en América Latina, Universidad Nacional de Cuyo)

slazzarojam@gmail.com

 

La siguiente ponencia busca reflexionar sobre el proceso democratizador en el campo universitario autodenominado “normalización” que se inicia en 1983 con la recuperación de la democracia. De igual modo que en el campo político la universidad comenzaba un proceso que tuvo por objeto la reinstitucionalización y reconfiguración de los esquemas universitarios militarizados que dejaba la Dictadura 1976-1983. Las políticas militarizadas, también llamadas como políticas “normalizadoras”, habían apuntado a una sistematización de la represión, la reconfiguración cultural y educativa por ejemplo con la limitación del ingreso o el avance de una educación arancelada. De esta manera la Ley de facto 22.207 (1980) expresó por un lado la visión del proyecto educativo militar y por otro se convirtió en la herramienta de legitimación para el vaciamiento ideológico que atravesó a las universidades latinoamericanas a finales de los ’70.

Ahora bien, nuestra ponencia se interpela en particular en torno a los márgenes de la democratización en el campo universitario nacional poniendo en debate la Reforma Universitaria de 1918 y su principio fundante, la autonomía universitaria. Para ello proponemos establecer en principio las políticas aplicadas por la Dictadura a partir de 1976 sobre el sistema universitario nacional y luego detenernos en el periodo de recuperación democrática de 1983 específicamente: la recuperación de autonomía y la intensión de un proceso de democratización que superara y reconfigurara las estructuras que dejaba la Dictadura. La reconfiguración de un sistema atravesado por las políticas de militarización se daba entonces con la recuperación de la identidad reformista, así la universidad de la democracia se identificaba con la universidad de la Reforma que se materializaba en esta “refundación” universitaria. En este sentido nuestro trabajo reflexiona respecto a las expectativas democráticas de sus actores y específicamente en el “uso” que tuvo la autonomía en este contexto para fortalecer o por el contrario obstaculizar los pedidos democráticos. La transición hacia la democracia en la Educación Superior se daba sobre un pilar de autonomía que no siempre acompañó procesos de democratización estructural y es sobre estas distancias que nos proponemos pensar (repensar) la Reforma Universitaria de Córdoba, sus aportes y la forma en que fue resignificó al recuperar la democracia.

 

 

 

La Reforma Universitaria a cien años: balance y perspectivas de las políticas universitarias

 

Javier Hermo (Universidad de Buenos Aires)

jphermo@sociales.uba.ar

Cecilia Pittelli (Universidad de Buenos Aires)

capittelli@yahoo.com.ar

 

En un trabajo anterior (Pittelli y Hermo, 2010), analizamos la proyección y vigencia del pensamiento emancipador latinoamericanista de la Reforma del ’18 y sus repercusiones políticas e intelectuales en la América latina del siglo XX.

En este trabajo, en cambio, nos proponemos realizar un balance de los cambios que introdujo la reforma -y quienes se consideraron sus herederos- en materia de políticas universitarias en un sentido amplio.

En particular, aceptando que el cogobierno y la autonomía universitaria son dos elementos centrales del legado reformista, se propone aquí realizar una revisión crítica de qué ha significado esto en la vida universitaria Argentina del siglo XX y su proyección para el siglo XXI.

Esto implica caracterizar los distintos periodos de la historia argentina reciente y su vinculación con lo sucedido en el ámbito universitario, entendiendo que las políticas universitarias, el régimen político y el régimen de gobierno universitario presentan coincidencias, rupturas y continuidades, que deben ser recorridas y analizadas.

El periodo reciente, contabilizando desde la recuperación de la democracia en 1983, será el foco principal de análisis. En estos 34 años, el cogobierno y la autonomía han vuelto a ser tema de discusión recurrente. La sanción de la ley de educación superior en 1995 expresó un debate que no terminó de cerrarse y periódicamente se reabre acerca de los límites de la autonomía, el rol del estado y las universidades en la determinación de políticas de educación superior y los sistemas de cogobierno realmente existentes.

Por otra parte, es necesario atender a la emergencia de nuevos elementos que son necesarios de ser problematizados para poder proponer nuevas soluciones, ya que exceden los límites de lo que se plantearon las políticas inspiradas en la reforma.

Se trata de los nuevos desafíos que se han presentado en el periodo especialmente considerado; tales como la masificación de la educación superior, la creciente internacionalización y los acelerados avances en todos los campos del conocimiento, que fuerzan una constante actualización de contenidos, métodos y conceptos.

Asimismo, la mencionada masificación supone desafíos para los sistemas de gobernanza de la educación superior, lo que incluye -desde una nueva perspectiva, distinta a las clásicas del reformismo- cuestiones relativas a la autonomía y el cogobierno universitarios.

Desde esta descripción y análisis, se buscará construir una prospectiva posible de balance y perspectivas de una nueva reforma de la educación superior.

 

 

 

Contribución a la reforma de la educación superior del sistema nacional de reconocimiento académico

 

Claudia Guzmán (Secretaría de Asuntos Académicos, Universidad Nacional de Córdoba)

claudiaguzman64@gmail.com

Rosana González (Secretaría de Asuntos Académicos, Universidad Nacional de Córdoba)

Silvia Clara Kivatinitz (Secretaría de Asuntos Académicos, Universidad Nacional de Córdoba)

 

La Universidad Nacional de Córdoba participa activamente con el programa del Sistema Nacional de Reconocimiento Académico que lleva adelante la Secretaría de Políticas Universitarias y que fuera creado en el año 2016 por la Resolución 1870 del Ministerio de Educación.

Este programa busca “generar el marco institucional que dé lugar a políticas programáticas para la generación de los acuerdos que habiliten un espacio académico común en el que las instituciones de educación superior arriben a los compromisos internos y con otras instituciones del sistema de educación superior, que posibiliten el reconocimiento de estudios, considerados en tramos curriculares, ciclos, prácticas, asignaturas, materias u otras experiencias formativas reconocidas curricularmente, de modo simple y abreviado.”

Es así que hasta el momento se ha trabajado en grupos de carreras a los que se les denominó “familias”. Las mismas fueron: Ingenierías y afines, Arquitectura y Diseños e Informáticas. Actualmente se está trabajando en las familias de Carreras de Ingeniería Agronómica, Ingeniería Forestal, Ingeniería Zootecnista, Ingeniería en Recursos Naturales, Veterinaria, Química, Farmacia, Bioquímica, Biología y Biodiversidad Cs. Básicas.

La primera ronda de carreras ha logrado un amplio acuerdo de espacios de reconocimiento entre estas carreras que hacen vislumbrar la posibilidad cierta que alumnos que ingresan en una carrera de ingeniería puedan cursar un tramo cercano a su lugar de origen y luego trasladarse y cursar un trayecto específico en otra universidad o inclusive obtener un título que no está disponible en su región. Las otras carreras muestran tendencias similares.

El desafío ahora es que los docentes y alumnos conozcan y se atrevan tomar estas alternativas, para ello se hace necesaria una estrategia comunicacional masiva liderada por la autoridad Nacional y otras acciones que se desenvuelvan a nivel local. Es sumamente importante que estas actividades se realicen centrando la atención en las demandas de los alumnos, reconociendo sus derechos y el capital académico que han adquirido como suyo. Si la puesta en marcha del programa promueve y facilita estos tránsitos, favoreciendo la práctica de tomar cursos en diferentes unidades académicas, la diseminación del conocimiento a través de los alumnos desde una unidad académica a otra incidirá en alguna manera en aquellos compañeros que reciben a estos estudiantes que han realizado una trayectoria distinta a la suya y también obligará a los docentes a ampliar la finalidad del dictado de su asignatura y por lo tanto a revisar con otra mirada el objeto de enseñanza.

Pensamos que múltiples espacios interinstitucionales como el SNRA serán útiles para el desarrollo de una nueva reforma universitaria cuyo objetivo será formar ciudadanos responsables que además de defender los valores democráticos de la primera reforma aseguren derechos y obligaciones para asegurar la igualdad de oportunidades y la evolución hacia un mundo más justo, en el cual los ciudadanos puedan realizar sus proyectos de vida, en una democracia regional fortalecida y que favorezca una nueva forma productiva que respete el medioambiente.

 

 

 

Entre fuentes contradictorias, herencias y legados. Volviendo la mirada al movimiento de la reforma universitaria de 1918 desde el presente

 

Denisse E. Garrido (Programa APPEAL, Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación -IICE-, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires)

den.garri@gmail.com

 

Este trabajo se inscribe en el marco de un proyecto de investigación en curso cuyos objetivos generales son, por un lado, estudiar las tradiciones historiográficas que constituyen el campo de la historia de la educación latinoamericana y los problemas centrales para la construcción de su objeto y, por otro lado, analizar las temáticas recurrentes y los diversos criterios de periodización utilizados por aquellas tradiciones.

Entre esas temáticas recurrentes, el movimiento de la Reforma Universitaria iniciado en Córdoba en 1918 y rápidamente propagado al resto de América Latina ocupa ciertamente un lugar privilegiado. Entendemos que el movimiento reformista produjo una serie de acontecimientos y discusiones de trama continental que permiten analizarlo como el “primer discurso pedagógico popular latinoamericano” (Puiggrós, 1998), y es a partir de esa primera hipótesis de lectura que creemos posible alumbrar aquellos debates y su incidencia a lo largo del siglo XX hasta nuestros días. Dado que la Reforma Universitaria no supuso un sistema de ideas homogéneo o unívoco (Terán, 1998) sino que, por el contrario, entendemos que se trató de un discurso multideterminado por sujetos sociales y fragmentos de discursos político-ideológicos diversos (como el socialismo, el comunismo, el anarquismo y el liberal progresismo) (Puiggrós, 1998), múltiples fueron los debates por dotar de significado e interpretación a este proceso, con tintes que fueron del anticlericalismo y juvenilismo idealista inicial, pasando por la teoría generacional a un marcado antiimperialismo latinoamericanista en lo sucesivo.

Por tomar un caso, en 1938 -al cumplirse veinte años del proceso reformista-las palabras de Héctor P. Agosti, representante del comunismo en el escenario argentino, permiten dar cuenta del álgido debate que acompañó la comprensión del movimiento como tal: “La Reforma no es, felizmente, ese impresionante cadáver de ideas, en cuyo homenaje solemne y engolado se complacen los fáciles académicos de todos los tiempos. La Reforma Universitaria es un un proceso vivo, en elaboración constante (…) con sucesivos ‘engrandecimientos’ con sucesivas correcciones, con variaciones sobre la marcha, que son la prueba de su necesidad histórica. Precisamente en estas diferentes correcciones, en estos ensanches de su base doctrinaria, el “ideario” reformista — con todas las limitaciones que suponen las contradictorias fuentes en que se origina — manifiesta su genuino realismo vital” (del Mazo, 1941:429). Revisar y volver a indagar hoy en aquellas “fuentes contradictorias” en que el movimiento se origina, a casi cien años, puede ser una oportunidad para preguntarse acerca de las distintas apropiaciones que de la herencia y el legado reformista hace un amplio espectro de sectores políticos, y de qué manera el “ideario” reformista puede ser entendido, reconfigurado y transformado en el contexto actual en relación a las prácticas de nuestras Universidades.

 

Bibliografía

Del Mazo, G. (1941). La Reforma Universitaria. Tomo III. La Plata: Centro de Estudiantes de Ingeniería.

Puiggrós, A. (1998). La educación popular en América Latina. Orígenes, polémicas y perspectiva. Buenos Aires: Miño y Dávila.

Terán, O. (1998). La Reforma Universitaria en el clima de ideas de 'la nueva sensibilidad'. Espacios (24), 3-7

 

 

 

De la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918 a la Contrareforma Universitaria en el Perú de 2017

 

Ada Gallegos Ruiz Conejo (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)

ada.gallegos@yahoo.com

Oswaldo Orellana Manrique (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)

orellanaoswaldo@gmail.com

 

La reforma universitaria en el Perú tuvo su manifestación plena en 1919, cuyas manifestaciones de la reforma de Córdoba, tienen como antecedentes los planteamientos estudiantiles en las universidades San Antonio de Abad del Cusco en 1910 y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1919, a las que se fueron incorporando otras universidades. Los antecedentes y difusión de los principios reformistas, registradas en una serie de manifestaciones estudiantiles y de maestros renovadores, las identificamos en las generaciones juveniles, particularmente la generación del centenario en alusión a la celebración del primer centenario de la republica del Perú. Al respecto se ha realizado una investigación exploratoria en base a documentos de la época y de la actualidad, que nos permite configurar el impacto de los ejes de la reforma universitaria. El presente trabajo valoriza el compromiso y las iniciativas estudiantiles en el transcurso de los casi 100 años que ha mantenido la persistencia y la lealtad a los principios reformistas. De las indagaciones realizadas se ha encontrado una resistencia activa por la creación y el mantenimiento de una universidad alternativa, pese a que la mayoría de los gobiernos de turno, con honradas excepciones, arremetieron permanentemente a lo que signifique renovación, defendiendo la estructura orgánica de la universidad caduca. En efecto lo que se ha encontrado después de la década del 20 del siglo pasado, y pese a que se logró introducir el cogobierno y la autonomía, así como los cambios en la enseñanza con modelos innovadores en la cátedra universitaria, las leyes sucesivas pretendieron conculcar, siendo dos respuestas anti universitarias, sistematizadas en dos leyes de contrarreforma, la ley 17437 (1969) y la ley 30220 (2014), cada una con características singulares, la primera, que abolió el cogobierno y la autonomía a través del desmembramiento de la estructura universitaria, imponiendo un sistema departamentalista y la segunda con pretensiones de aislar a la universidad de la sociedad civil, eliminando su representatividad para el autodesarrollo y el compromiso. Evidentemente son expresiones del oscurantismo cultural y científico, que transitoriamente se imponen, pero la conciencia de la ciudadanía universitaria siempre se ha mantenido viva con el espíritu renovador, heredado por las generaciones de la reforma. Este periodo lo tipificamos como una lucha de la modernidad de la cultura democrática de la defensa de los derechos humanos con las manifestaciones de la posmodernidad retrograda y vuelta a la dinámica premoderna o a los estilos coloniales de un modelo de universidad cómplice con las relaciones de dominación, atada a una estructura que limita la libertad del pensamiento y sobre todo del pensamiento crítico. La presente investigación concluye con la propuesta de una periodización acumulativa de las distintas manifestaciones de la contrareforma en el Perú, elaborando conclusiones y compromisos en los 100 años de reforma universitaria iniciada en Córdoba, a la que rendimos homenaje y reconocimiento.

 

 

Análisis político del movimiento reformista, en el marco de un proyecto educativo emancipador

 

Geraldine Ana Conte-Grand (Sindicato de Docentes de la Universidad Nacional de San Juan)

geral_conte@hotmail.com

 

La ocasión del centenario de la Reforma del ´18 es propicia para revisar, analizar y actualizar los contenidos transformadores de un movimiento histórico que marcó un verdadero cambio paradigmático en la historia de la educación superior argentina y latinoamericana.

El movimiento de la Reforma Universitaria de 1918 trasciende el exclusivo hecho educativo, constituyéndose en un movimiento político, social y pedagógico que se expresó en logros tales como la representación estudiantil, en el gobierno de las Universidades, la autonomía universitaria en materia política, docente y administrativa, la calidad y gratuidad de la enseñanza, la libertad y la periodicidad de la cátedra, la asistencia libre, y la configuración de un Sujeto político estudiantil, entre otros.

Sin embargo, la mirada acerca de la Reforma no puede quedarse solamente en el pasado, sino que debe instalar un análisis social, cultural, político y económico, que habilite re-pensar los emblemas reformistas en los términos contemporáneos y con proyección futura.

 En efecto, una perspectiva circunscripta a los hechos del pasado opacaría y hasta obturaría la incorporación de cuestiones tales como los temas de género, los asuntos políticos sindicales o lo vinculado a la diversidad cultural y el desarrollo de relaciones interculturales democráticas e igualitarias, entre otras.

Múltiples sentidos confluyen en la intencionalidad de actualizar la reflexión acerca de la Reforma, por un lado, implica reconocer una interpelación de aquella gesta estudiantil en su dialéctica histórica, en su proyección emancipadora de la sociedad, con nuestro presente complejo y nuestros proyectos estratégicos de país y de la región. Por otra parte, supone también re-pensar la Universidad en términos de democracia, de inclusión, de justicia y de igualdad, en el reconocimiento del derecho social y político a la educación universitaria en su carácter público y popular.

La presente Ponencia, dará cuenta de las primeras reflexiones de un Proyecto Institucional de investigación de la UNSJ que comenzaron en el presente año que, en su vertiente analítica que intentará “…remover aquello que se percibe inmóvil, estabilizado y seguro de sí en el lugar donde se encuentra, para fragmentar lo que aparenta estar unido, mostrando la heterogeneidad y diferencia de los procesos” (Saur, 2007).

El mismo y en articulación con las perspectivas planeadas anteriormente, permitirá identificar el atravesamiento de la dimensión de lo político en la trama discursiva reformista, desde la perspectiva de Laclau, a través de la identificación de algunas claves analíticas categoriales. Así, lo político será puesto como centro del tejido de relaciones sociales que entraron en juego durante aquel período, deconstruyendo para construir los nuevos significados reformistas en clave política de transformación y de futuro.

 

 

La extensión en el marco de la proyección de reforma universitaria a reforma social

 

María Gabriela Castiglia (Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional de Cuyo)

gcastiglia@mendoza.edu.ar

 

Se aborda la extensión universitaria en su conexión con otros principios del movimiento de la Reforma como el compromiso social y político de los universitarios, que a su vez se puede enmarcar en la relación -disyuntiva para unos, de tránsito para otros- entre reforma universitaria y reforma social.

Así se intenta explorar las ideas de extensión universitaria, compromiso social, vinculación con los problemas nacionales, en esa proyección que va del reformismo universitario, al más ambicioso –y atractivo- reformismo social y político que planteó Deodoro Roca: “Eso es la Reforma: enlace vital de lo universitario con lo político” (1936).

También se pretende valorar el enorme aporte de renovación pedagógica de los estudios superiores que implicó la Reforma Universitaria en toda Nuestra América (Julio V. González, presidente de la Federación Universitaria Argentina hacia 1919), a partir del activismo de estudiantes y jóvenes egresados que pugnaban por una democratización de la educación universitaria, en sus aspectos académicos, pedagógicos y de gobierno, a la vez que se proyectaban más allá de los claustros universitarios, al articularse con organizaciones juveniles y obreras, de diferentes tendencias, en su expansión continental.