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PRESENTACION PRIU - PLATAFORMA REGIONAL DE POLITICAS DE INCLUSION UNIVERSITARIA

Damián Del Valle

Cerrando estas jornadas, me toca presentar este proyecto que denominamos PRIU - Plataforma regional de Políticas de Inclusión universitaria- y que fue uno de los organizadores, junto al IEC y la Red de Núcleos del Mercosur. Y me parece muy pertinente hacerlo en este panel sobre estrategias regionales de internacionalización y democratización del conocimiento.

En primer término me interesa contarles como nació PRIU. En que contexto y porque pensamos en este proyecto. Cuáles son los objetivos que buscamos. Pero rápidamente me interesa avanzar en plantear también desde que contexto político y conceptual pensamos la cuestión de la inclusión universitaria, el derecho a la universidad y la cuestión de la democratización de la universidad.

PRIU nace de la confluencia de algunos proyectos e intereses comunes de un grupo de investigadores y de docentes universitarios con participación en la CONADU y su Instituto de estudios y capacitación (IEC), en los que veníamos trabajando sobre el Derecho a la Universidad y sobre las Políticas de Inclusión, que tienen que ver con formas de garantizar este Derecho. En todos estos proyectos que veníamos trabajando y que están en la base u origen de esta plataforma, ésta era la preocupación central.

Por un lado, en 2014, en el marco de la convocatoria “Hacia un Consenso del Sur” de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU), presentamos un proyecto de conformación de una Red de Estudios sobre Políticas de Inclusión con varias universidades nacionales y que coordinamos con Federico Montero. La actividad de esta red se plasmó en la realización del I Seminario Internacional sobre "El derecho a la universidad en perspectiva regional, que realizamos hace justamente un año y del que participaron importantes personalidades de la cultura y de la educación del país y de la región y en el que debatimos las políticas universitarias en diferentes países; sus alcances, limites y consecuencias en relación a la inclusión.

Por otra parte, desde el Instituto veníamos trabajando en un proyecto de investigación sobre "Políticas institucionales de inclusión universitaria, dinámicas de expansión y cambios en la composición social de los estudiantes de educación superior en la Argentina" . En este proyecto realizamos un relevamiento sobre los distintos tipos de dispositivos que tienen las instituciones para garantizar ya no solo el acceso, sino el no abandono, el derecho a la permanencia y el egreso. Y creo que habría que agregar también, aunque no fue objeto de relevamiento en esa investigación, la inserción laboral de los graduados, porque la cuestión del derecho aun tiene un camino más profundo por recorrer, que implica que además de la democratización del conocimiento, la realización efectiva de este derecho tiene que involucrar la preocupación por la inserción laboral de nuestros egresados. En sistemas fuertemente diversificados y privatizados (este es un problema no tanto de Argentina, pero sí de varios países de la Región) muchas veces con instituciones de muy dudosa calidad (sea lo que sea que definamos como calidad), que están orientadas solo a responder a una demanda del mercado de títulos y que son instituciones de muy bajo valor simbólico, atentan contra la posibilidad de inserción real de los graduados en mercados laborales cada vez mas competitivos. En este sentido creo que lo que pensamos como Derecho a la universidad tiene múltiples entradas y perspectivas, no se agota en el acceso, ni en la retención, ni en el egreso. La vinculación de la universidad con la sociedad, la democratización del conocimiento, etc son diferentes aristas a explorar. En este mismo sentido, por ejemplo desde el IEC también se ha venido impulsando discusiones y propuestas de política pública, como fue la propuesta del “Programa de fortalecimiento de la docencia en los primeros años de las carreras universitarias”, una propuesta que busca atender y dar respuesta al problema del desgranamiento mejorando las condiciones del ejercicio de la docencia, promoviendo la formación pedagógica de la planta docente y articulando con acciones ya existentes dirigidas a los estudiantes (sistemas de tutorías, becas).

Por otro lado junto con Feduba, el sindicato de base de la CONADU en la UBA se realizaron una serie de posgrados, orientados a la jerarquización del sector docente y enfocados en las diferentes funciones centrales de la universidad. En este sentido uno se oriento a la docencia universitaria, otro a la investigación y la transferencia para el desarrollo con inclusión social y otro a la vinculación con la comunidad y el territorio. Estos posgrados fueron una muy buena experiencia y por eso pensamos que era interesante abrirla a otras universidades y pensar en trabajar estos cursos también en forma de Red. Para eso se creó con PRIU una Plataforma Virtual para el desarrollo de cursos en Red.

Bien, a partir de estos proyectos que les cuento, pensamos que teníamos que armar algo que contuviera lo que ya teníamos orientado a la formación, a la producción de conocimiento y fundamentalmente buscar potenciar la comunicación y la difusión de todo lo que hacen muchos compañeros y colegas en estas líneas de trabajo. Porque la cuestión de la inclusión, la democratización universitaria y mejor formulada por Eduardo, la cuestión de la universidad como un derecho, si bien llego a ser un tema de agenda en la década pasada, reconocida en declaraciones como la CRES 2008, requiere sin duda también de esfuerzos colectivos para seguir impulsando, pensando, encontrando mecanismos que garanticen los diferentes modos de ese Derecho (y diría que en el contexto actual en que nos encontramos en una nueva oleada neoconservadora y neoliberal en la región, mucho más aun debemos defender esta cuestión y mantenerla en el horizonte simbólico de los derechos conquistados por nuestros pueblos). Así la idea de crear este espacio es dar continuidad, potenciar y vincular los proyectos que veníamos realizando, pero también comenzar a generar sinergias con todos aquellos actores universitarios, investigadores, docentes, gestores de nuestra región que están preocupados y ocupados en estas problemáticas.

Y por eso pensamos en la denominación de plataforma, algo más que una RED que en definitiva es también lo que buscamos que sea PRIU. La idea de plataforma tiene por un lado un significado político, en termino de conjunto de reivindicaciones o de propuestas de un grupo y un significado que refiere a una base, un hardware, la parte tangible, visible, en este caso una WEB. Este significado también nos parece interesante, ya que es una plataforma web, que pretende ser una base para construir las relaciones, para montar proyectos, programas, redes y repotenciar lo que ya existe.

Los objetivos o líneas de acción de PRIU son principalmente 4: Comunicación; Vinculación; Investigación; Formación 

Bien, hasta aquí creo que pudimos presentar rápidamente como comenzó PRIU.

Antes de finalizar, me interesa referirme a 3 o 4 cuestiones que considero son muy importantes y que hacen al sentido político de nuestra plataforma y es aquí donde creo que PRIU es un aporte a las estrategias regionales de internacionalización y democratización del conocimiento que se planteaba este panel como tema.

Hemos mencionado en estas primeras palabras muchísimos y problemáticos temas que nos darían pie a varias jornadas más. Inclusión, democratización, internacionalización, integración regional. Y en este seminario se ha hablado bastante de ellos, planteando diversas perspectivas, abonando el debate. Así que no me voy a detener en cada uno de ellos, solo voy a decir que estos conceptos, son (o deberían ser) también temas y problemas fundamentales de la agenda política universitaria. Son cuestiones que los universitarios tomamos como objetos de investigación, en algunos campos de estudios según los países de manera inclusive incipiente, pero aun falta hacer mucho para que estos temas sean tomados como cuestiones que conciten la atención de los actores políticos universitarios en torno de la definición de estrategias colectivas para la acción.

Partimos entonces de una primera observación que es que estos temas, necesitan seguir siendo pensados, investigados, pero también ser articulados en torno a estrategias colectivas de acción concretas. Y recalco esta cuestión de la articulación y de la vinculación.

 

Las políticas de inclusión, la democratización del conocimiento, la integración regional, las políticas de internacionalización, son temas que considero no pueden pensarse de manera independiente o separadas unas de otras en el contexto actual, de sociedades del conocimiento inmersas en tendencias globales que tienen características bien definidas en torno a la orientación de la educación universitaria como un servicio y como un bien de mercado, pero también en torno a la producción del conocimiento; a qué tipo de conocimiento, quienes y donde lo producen y para quienes, o quienes lo consumen en una clara división internacional de la producción del conocimiento.

 

Estos temas, pensados como problemas de políticas son necesariamente interdependientes. Las definiciones que se tomen en torno a cada una de estas cuestiones repercute en las condiciones de posibilidad y de desarrollo de las otras.

 

La promoción de un tipo de internacionalización fenicia o solidaria, el tipo o modelo de integración regional por el que opten los gobiernos; una concepción de la democratización universitaria, tanto del conocimiento que produce y reproduce la universidad, como de los actores a los que favorece o no favorece, a los que incluye y los que excluye...Ante el escenario de la globalización y de la sociedad del conocimiento, la región de América latina ha logrado sostener un consenso retorico, pero efectivo en su retorica, sobre la Educación Superior como bien público y social y como un Derecho Humano que tuvo implicancias concretas de diferente alcances según los países, pero que permitió pensar estrategias para operacionalizar ese postulado y ese consenso, como pueden ser la creación de ENLACES y otros mecanismos o redes como el propio Mercosur educativo, que nació mucho antes, pero que actúa como una propuesta regional para generar consensos, sinergias en la defensa de estos postulados. Hoy estamos acá en parte gracias al apoyo de esta instancia del Mercosur educativo.

 

Sin embargo, el otro día conversábamos con Eduardo y recordaba un planteo suyo sobre que la estrategia de integración regional era más bien un proyecto de los gobiernos de la región, que de los universitarios, (Daniela Perrota definía esto ayer como el regionalismo vs. la regionalización) una propuesta de arriba hacia abajo de la que aun no lográbamos convencernos o tomar como propia los actores universitarios. Esas palabras de Eduardo están también en un texto aun no publicado de un libro que coordinamos hace poco tiempo sobre el Derecho a la universidad en perspectiva regional que vamos a publicar desde el IEC junto con CLACSO. Ese libro aun esta en imprenta y es para mí la metáfora de lo que nos está pasando al menos en Argentina. Un cambio radical de paradigma en la política educativa, llevado a cabo en el tiempo en que tarda en publicarse un libro. Un día estábamos pensando una introducción y de repente hay que reescribirla totalmente. Y me atrevo a decir que este cambio es una tendencia que busca imponerse en la región. En este contexto ya no solo no contamos con esta direccionalidad desde arriba, sino que claramente esos consensos se ven cuestionados por gobiernos con nuevas orientaciones ideológicas y de políticas. Por eso creo que el desafío es pasar del regionalismo a la regionalización. Es en este nuevo contexto que cobra no ya relevancia, sino urgencia, la necesidad de pensar mecanismos que nos permitan seguir pensando y produciendo conocimiento, pero también articuladamente en torno una concepción de universidad, de región, de nación.

 

Como ya dije, pero me interesa recalcar, tenemos que pensar en las diferentes formas en que puede y debe hacerse efectivo ese derecho y que es mucho más amplia y rica que el tradicional enfoque que pone el eje en las formas de ingreso, en la ampliación del acceso y en un acceso más equitativo. La preocupación también debe estar puesta en formas más complejas e invisibilizadas de la exclusión, que son las del abandono, las dificultades para el egreso y la inserción laboral condicionada por el valor simbólico y material de los títulos otorgados por instituciones, muchas veces de dudosa calidad en un escenario de diferenciación y segmentación de los SES coordinados por el mercado. Estos temas y otros requieren del esfuerzo cooperativo de una red de actores a nivel regional para poder abarcar las diferentes aristas y modos en que se plantea hoy este desafío. Porque el Derecho a la universidad, a la vez es algo muy abstracto, y nosotros tenemos la obligación y el desafío de volverlo mucho menos abstracto y eso significa desmenuzarlo en las diferentes aristas, de las cuales ya mencionamos algunas. Y sobre todo, teniendo en cuenta que los sistemas universitarios de nuestra región son muy diferentes. Cada país podrá dar esta discusión de diferentes maneras y lo va a hacer desde el lugar que en su propio política y realidad nacional le permita estar. Cada país tiene una problemática diferente. Por ejemplo en relación al acceso a la universidad hay algunos países que tiene deudas muy grandes, inclusive en niveles anteriores al universitario. Entonces es entendible que aquí la discusión por el Derecho se vincule mucho más a la preocupación por garantizar el acceso todavía. Pero otros están en otras instancias. Entonces también tenemos que pensar cuáles son esas diferentes instancias y cuáles son los diferentes dispositivos y formas posibles de garantizar ese derecho. Y aquí si, creo que es fundamental mantener acuerdos y consensos muy sólidos respecto al tipo de universidad que puede hacer esto posible.

 

A mí me gusta hablar de la defensa de una Universidad integral, integrada e integradora. Integral, en el sentido que integre a todas las funciones universitarias, sin dejar fuera ninguna, en contra de una idea de universidad que solo se dedica a la expedición de títulos profesionales. Integrada, tanto a nivel de los sistema nacionales como a nivel regional (en esta misma dirección recién Eduardo mencionaba que el desafío era la integración regional de los sistemas nacionales). E integradora, en el sentido de que integre a todos los actores. No solo todas las funciones, sino a diferentes actores sociales y políticos y a todos los sujetos sociales dentro de la universidad.

 

Hoy tenemos la necesidad de reforzar mecanismos de internacionalización solidaria, cooperativa que abarquen problemas más amplios que los de la movilidad estudiantil o docente y que se centre en la cooperación en torno a la defensa de un "sentido de universidad", que creemos en el contexto actual más que nuca es la que se condensa en la idea de la Universidad como Derecho.

Algo de esto sintetizamos en la web de PRIU cuando decimos que:

"PRIU se propone como una iniciativa de cooperación universitaria, que promueva un sentido de la internacionalización de la educación superior de tipo solidaria, favoreciendo el intercambio de experiencias en políticas publicas, programas y proyectos institucionales y académicos y la realización conjunta de diversas acciones tendientes a la democratización del conocimiento en y desde la región latinoamericana".

 

Creemos que como dice de Sousa Santos, una reforma de la universidad que se oriente a una globalización solidaria de la universidad como bien público tiene que partir de la solidaridad y de la cooperación de una red de universidades y que esta red debe estar desde el comienzo transnacionalizada, es decir, debe integrar universidades de diferentes países interesadas en formas de transnacionalización no mercantil.

 

Esto implica trabajar en diferentes niveles de análisis y de acción que solo voy a dejar señalado para ir concluyendo:

Un primer nivel Macro, es el de los acuerdos regionales y las redes. Un segundo nivel es el de las políticas publicas nacionales y un tercer nivel, es de las políticas y programas de las instituciones, los proyectos a nivel de cátedras, proyectos de investigación, etc.

 

Estos niveles de análisis nos advierten a su vez sobre diferentes actores a los que nos interesa interpelar desde PRIU, para integrarlos a una discusión colectiva, para producir conocimiento de manera conjunta y para lograr acuerdos y propuestas de políticas.

 

Quiero finalizar diciendo que desde nuestra perspectiva, el Derecho a la universidad como realidad solo se puede lograr con una estrategia regional. Y esto claramente es un compromiso que debemos asumir todos los actores universitarios. PRIU espera ser una forma más de facilitar y producir encuentros y propuestas en este sentido.

 

MUCHAS GRACIAS

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